La gravedad de la recesión económica que vivimos ha alterado la hoja de ruta diseñada por todas las fuerzas políticas hace tan sólo tres años y ha hecho pedazos promesas electorales que la crisis ha impedido cumplir por las secuelas de una visita cruel e inesperada.
Hemos pasado de vivir un crecimiento constante de todas nuestras variables económicas a una caída en picado de todos los indicadores que nos ha obligado a cambiar el orden de nuestras prioridades para dar respuesta a los ciudadanos que han sufrido con mayor crudeza los efectos de una crisis furiosa y devastadora.
Miles de canarios y canarias han pasado de la noche a la mañana de la prosperidad al duro trance de vivir con el miedo que infunde la ausencia de esperanza y la larga travesía en el desierto hostil del desempleo. Todos, sin excepción, hemos sido testigos de las lágrimas de familiares cercanos, amigos y vecinos que se han visto abocados a una situación a la que son incapaces de poner remedio.
Todos hemos asumido, unos con mayor resignación que otros, que nada volverá a ser igual que antes. Que tendrán que pasar algunos años más para que la tristeza que se ha apoderado de nuestra sociedad dé paso a un rostro más amable y optimista.
Este mismo escenario de tormentas y nubarrones se vive en Canarias y en cualquier pueblo o ciudad de España, Europa y el resto del mundo. En todas partes, con raras excepciones, se han perdido casas, empleos y se han cerrado empresas. En todas partes viven con el mismo acongojo que nosotros no ser capaces de ofrecer las respuestas para salir de un atolladero que se ha cobrado muchas víctimas.
Sin embargo, y pese al pesimismo que palpamos en las calles y en los estudios de opinión, no menos cierto es que esta recesión cruel e insensata dará paso a una nueva etapa en la que Canarias volverá a reinventarse a sí misma para apostar por nuevos sistemas de producción y dar un salto cualitativo en nuestro sistema económico y educativo.
La Canarias que saldrá de esta crisis será un territorio menos dependiente y contará con una generación más y mejor capacitada para afrontar los apasionantes retos de un mundo que apuesta por un nuevo modelo más sostenible y equilibrado y en el que convivirán el respeto al paisaje y la conservación de nuestras materia primas y el desarrollo de la innovación, la investigación y las nuevas tecnologías.
No sé si seremos más ricos en términos económicos, pero sí contaremos con un territorio más competitivo para afrontar con más fortalezas que debilidades futuras recesiones económicas. Y esa es la línea en la que trabajamos..
Utilizaremos las potencialidades que ofrece nuestro territorio para el desarrollo de energías alternativas y nuevas tecnologías, y daremos a quienes liderarán el futuro todas las herramientas para que sepan hacer frente con decisión y valentía los retos de una nueva era.
Podemos hacerlo. Y lo haremos.



